caminas sobre tumbas
y caminas,
hay pesebres, hay hedores y perfumes,
intemperie.
rodeado por los tuyos callas y el silencio habla,
y tu palabra obediente espera el llamado del mañana.
hay tumbas y hay pesebres
en cada cuerpo, en cada llanto.
una sonrisa es motivo suficiente para seguir hasta el final
y no hay final, hay los tuyos encarnado,
hay palabras renacidas,
hay pesebres, hay sonrisas, hay tormentas subterráneas.
no importan las tumbas vanas.
no importa el hedor que al hedor perfuma.
desde tu milagrosa herida escuchas y cantas,
sí, es el mañana,
escuchas y cantas.
siempre habrá un hijo que obtenga regocijo en el reproche.
siempre habrá un hijo que escuche en silencio y aprenda a cantar.
bien mirado hasta el camposanto muestra su pastura.
la vida desnuda extrañezas.
cuando el ojo puede mirar.
la vida desnuda maravillas ciertas.
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