29/06/11

duele, no cesa el músculo su grito,
en verdad duele,
en verdad la incontable sucesión de tus días y tus noches
marca el ritmo de tu inexplicable sobrevida.

tus rodillas sangran.
la tierra sedienta bebe tu secreto.
tus huellas desaparecen casi sin ser vistas
y a los muros que efímero derribas
vuelven tus ojos a verlos elevarse.

mas siempre hay otro que acompaña tu solitaria vida.
siempre hay otro que escucha idéntico el latido.
siempre hay otro, siempre aquella maravilla del amor.