la nueva madre, la misma madre, madre parida;
aquel que te nombra madre abre tus entrañas,
hogar que a los tuyos cobija,
posesivo misterio de la entrega;
responsable eres de lo que no te pertenece, lo más propio,
espíritu que enciende tus heridas,
manos abiertas que a los tuyos agradece
el honor del camino compartido hasta verlos partir;
aquellos que la lejanía engrandece,
aquel llanto que a tu sangre nombra,
aquel nombre que a tu voz parte,
amor que te vulnera y fortalece.
muerte que engendra tu vigilia.
serena espera de la perpetua salida.
don que entregas a la vida, don que de la vida recibes.
tras el horizonte, tus entrañas paridas,
el llanto por venir y la agradecida sonrisa que lo celebra.
muerta de parto, se abre el camino de los otros,
el camino del hombre que encuentra en el hombre su destino.





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